Querida izquierda, cuando nos haréis soñar

 

Habla Pietro Barcellona. Una dura critica a los políticos y a los intelectuales en su libro Alzata con pugno.

LUnità-29 Abril 2002. http://www.swif.uniba.it/lei/rassegna/020429c.htm

Hemos entrevistado a Pietro Barcellona, del que recientemente ha sido publicado Alzata con pugno. Dentro la crisi della sinistra A ( Città Aperta Edizioni, 157 páginas, 10,00 euros ). Es un libro fuertemente polémico, que además de acusar a la izquierda, no ahorra críticas no sólo al movimientismo, sino también a los intelectuales.

 

¿Imaginaba que en la crisis descrita en el libro la izquierda podía hundirse como ha ocurrido en las recientes elecciones francesas ?

Creo que quien tenga la paciencia de leer este libro, encontrará que muchos elementos de análisis de la situación italiana pueden referirse a Francia y también a los otros países de la Europa continental. Una clave de lectura común ( que por otro lado ha sido propuesta, tras los resultados franceses, por muchos comentaristas ) es el distanciamiento creciente entre elites y el pueblo. Los primeros análisis del voto francés resaltan que muchos votos de Le Pen proceden de áreas tradicionalmente de izquierda: trabajadores precarios, pequeños empresarios y comerciantes, subproletarios de las grandes periferias. En otras palabras, Partidos Iva ( grupos afectados por el impuesto sobre el valor añadido , ntd ), nuevos empleos y nuevos pobres. Se trata pues de una parte del bloque social de la izquierda, aquel más expuesto a las agitaciones emotivas, al miedo de lo distinto, a la inseguridad, al riesgo de la marginación total.

En resumidas cuentas, ¿los grupos sociales que viven la modernización informática y la globalización ven amenazadas su supervivencia y su identidad ?

Si, creo que las elites globalizadas y cosmopolitas han minusvalorado el problema de la identidad en una abstracta visión dulce del universalismo jurídico y de la liberalización de la economía mundial. Si no se quiere abandonar a ésta parte de la sociedad europea ( grupo medio productivo, frágil y necrotizado de las luchas obreras y los nuevos empleos cada vez más precarios y el subproletariado urbano ) al populismo de derecha, la izquierda debe expresar una propuesta de sociedad convincente y atractiva para esta área social y una idea de Europa que vuelva a dar sentido de la pertenencia a una gran tradición común.

Frecuentemente, al contrario, frente al avance populista, las nuevas elites de izquierda retroceden asustadas y desdeñosas por la vulgaridad y también la trivialidad egoísta que estos estratos sociales expresan…

Verdaderamente es así. En términos metafóricos, se podría decir que la mente tiene miedo del propio cuerpo, como si el mismo expresara sólo necesidades e instintos vergonzosos, no entendiendo que sin el cuerpo también muere la mente. La transformación de estas necesidades y aquellos instintos en objetivos ideales y razonables es verdaderamente la tarea de una clase dirigente de izquierda. El grupo medio reflexivo es un embuste de profesores universitarios.

Precisamente al comienzo del libro Usted escribe que la actual izquierda está enferma de libertarismo y giacovinismo. Además de snobismo intelectual y desprecio por la democracia. Acusaciones muy graves ¿ no cree ?

No, no creo. La democracia es un desafío al gregarismo y un riesgo permanente de derrota. Admitir que un partido y un líder desagradable o peor peligroso participen en la contienda electoral y negarle después legitimación al resultado que les da la victoria es un doble error y una grave contradicción. En primer lugar es necesario recordar el dato ya conocido de que la demonización del adversario acaba siempre favoreciéndolo, porque al pueblo no le gusta este sofisticado tipo de estrategia. Y, en segundo lugar, el hecho de que dividiendo la sociedad en una especie de guerra civil verbal, se favorece el extremismo subversivo y se destruye todo espacio de auténtica mediación política. La contradicción remite a la sustancia de la democracia que es el régimen del autogobierno y como tal no puede tener guardianes, que serían por ello mismo metademocraticos, esto es, sustraídos a la verificación del consenso.

¿Quiere decir que la democracia es una tarea difícil porque exige persuadir, y excluye el atajo retórico del frente común contra el enemigo?

Sin dudas. Todas las fuerzas políticas parlamentarias de la actualidad, no sólo las de derecha, no han practicado la democracia en su interior, penalizando el disenso y confiando la selección de candidatos y dirigentes a organismos sin legitimación ( en la practica, comités electorales y mesas de compensación entre grupos de poder ).

No cultiva muchas simpatías, creo entender, por los conocidos autoconvocados, los girotondistas (grupos de protesta ciudadana contra la política de Berlusconi que se reúnen en corro en lugares públicos, ntd), los indignados del Palavobis( centro público importante , conocido por importantes movilizaciones y concentraciones de protesta ciudadana desde el més de marzo de éste año, ntd ). Pero ¿ no ha sido también criticada la izquierda, también por Usted, de haber olvidado las pasiones ?

Todas las autoconvocatorias que producen asamblearismos confusos, como el palavobis, se resuelven como en el 68 en el conocido poder del micrófono. En estos contextos quien controla el poder del dar la palabra ejercita un poder más brutal y exclusivo que cualquier otro parlamento, que responde a un sistema de reglas que establecen modos y formas del tomar la palabra. El movimiento es un momento de la dialéctica de la democracia representativa, no puede convertirse un valor en sí, ni tanto menos una forma permanente de democracia directa, sin transformarse de hecho en un verdadero y propio sistema informal de tipo autoritario. No considero, además, que la protesta sea la antecámara del éxito electoral, si no se consigue traducir en proyecto positivo para el conjunto de la sociedad, sino que permanece prisionera de la caza del enemigo público número uno. Naturalmente esta opinión se refiere principalmente a los líderes y a los portavoces de este movimiento y no a las mujeres y a los hombres que participan expresando necesidades y ansias no interpretadas por las actuales fuerzas políticas de la izquierda.

Un discurso distinto exige la relación entre los intelectuales y la política, sobre la que el libro se detiene mucho. Una relación que se ha hecho muy problemática, para la izquierda. Antes que nada porque no se ve con claridad quien son hoy los intelectuales. Y además no se sabe bien qué deberían hacer ellos.

Los intelectuales deberían tener una relación con el pueblo como la existente entre la mente y el cuerpo: extender la conciencia de lo que expresa el cuerpo partiendo de sus síntomas. Arrogarse el derecho de definir lo que está bien o lo que está mal los ha transformado en una especie de curas laicos que predican sin profundizar adecuadamente lo que dicen.

Para explicar los nuevos aires de derecha que soplan en Europa, la izquierda recurre a la categoría del populismo y a la de la antipolitica. En resumidas cuentas, la derecha vence porque recoge el rechazo de la gente hacia la política. ¿ Está de acuerdo con éste análisis?

De ninguna manera. El populismo es una forma de nacionalización de las masas, para decirlo con Mosse. Todos están de acuerdo con la participación popular, pero de hecho sólo los expertos tienen el derecho de decidir por todos. El populismo es lo contrario a la metafísica de los expertos. Mientras haya arrogancia de los expertos, habrá populismo. No se puede demonizar lo que ocurre a causa de lo que ellos suponen que ocurre.

¿Cree de verdad que para poder vencer la izquierda deba hacer soñar? ¿No sería suficiente que se limitase sobriamente y de forma realista a hacer su cometido, esto es, a utilizar la política para atenuar las diferencias sociales?

No, la política no es administración de lo existente. Para ello bastan los contables y los banqueros. La política existe por el exceso que el hombre lleva dentro de sí más allá dela mera supervivencia. La política es como la religión: una respuesta a la inadecuación del mero sobrevivir, sabiendo que al final estamos destinados a morir. La tradición, la utopía, la resurrección de los muertos son formas de pensar más allá del horizonte humano. La política debe conseguir unir la conciencia de la mortalidad con la esperanza de que algo dure mas allá de la vida personal, aunque sea solamente en el plano de la memoria histórica de las nuevas generaciones.

¿De qué modo la globalización puede entrelazarse con la eterna cuestión meridional?

Globalización y destino de los Sur del mundo son las caras de la misma medalla. La globalización es marginación y colonización de los más débiles respecto de los grandes poderes que dominan el mundo. La izquierda no puede permanecer indiferente a este proceso: la idea de Europa y la relación con América son las discriminantes importantes, si se abordan en esta perspectiva: un mundo policentrico en el cual Europa represente un polo político y cultural no plenamente subordinado a la hegemonía económico-militar de los Estados Unidos y no concebido como puro espacio de mercado y como simple unión monetaria. Un polo donde los pueblos europeos puedan sentir reforzados sus propias identidades nacionales y garantizadas sus propias diferencias en nombre de la pertenencia a una gran Nación Europea como la pensaron y escribieron los grandes históricos de los Anales.

Trad. Javier Aguilera