Intervención de Francisco Sánchez del Pino en el debate organizado por el Círculo de Filosofía Política de Podemos Jaén

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Andalucía en la nueva coyuntura política

Debate organizado por el Círculo de Filosofía Política de Podemos Jaén

27 de febrero de 2016

Buenas tardes. Cinco minutos dan para saludar a las personas aquí presentes y compartir con vosotros algunas cosas que pensamos.

Os agradezco, en nombre de la red asociativa “Jaén, Ciudad Habitable”, la invitación; para desear larga vida a todos y todas que luchan por un mundo más justo en una Tierra Habitable y, por último, en esta celebración del 28F, para compartir este rato con Manuel, Ana, Andrés, Jesús, Isidoro y a Tere, a la que queremos desear éxitos en su quehacer diario de lucha por los bienes necesarios para las gentes comunes y corrientes, compartiendo aquello que decía el poeta: “Si no puedes dar cuenta al futuro de victorias, al menos deja huellas del combate”.

El gran esfuerzo redentor nos exige, en primer lugar y ante todo, asumir con firmeza que la situación de Andalucía no es algo “natural” sino un producto históricamente determinado de la acción humana que se puede transformar con la libre determinación de las gentes. Resaltar el papel de la voluntad de las gentes, en este mundo grande y terrible, en ésta época y en estos tiempos interesantes ( a la manera de la maldición china) que nos ha tocado vivir es imprescindible. Sólo con la voluntad no se puede cambiar Andalucia y el mundo. Pero sin ella sólo queda la impotencia, el cinismo y la soledad de masas que recorren el mundo. Una soledad, la de los de abajo, que es más terrible y “civilizada“ ahora con ese taylorismo digital de “alegres y explotados“ con la que que el capitalismo transnacional nos vende “seguridad“ y “libertad“. El neoliberalismo es un intento de producir una mutación antropológica que pretende construir un nuevo tipo humano: el emprendedor de sí mismo. Y su promesa es el “salario del trabajo gratuito”.

En estos momentos de crisis económica, ecológico-social y cultural, de des-orden general, vuelve a tomar cuerpo la idea de una nueva guerra mundial. Hay quien señala que ya estamos dentro de ella. Una guerra que se nombra como permanente. Incluso, algunos representantes cultos de los de arriba, la ven como una posibilidad para acabar con una situación de estancamiento general del orden existente. Y a ello sirven todas las grandes instituciones que se van componiendo como un gran puzzle del Global-Poly : a las piezas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), por ejemplo, se le suman ahora los nuevos Tratados de guerra comercial impulsados por EE.UU que llevan la ruina, como ocurre y se reconoce con el TTIP en Europa, a toda la agricultura andaluza, por ejemplo. Y todas ellas subordinadas a la OTAN y sus miles de enclaves y bases militares (la de Morón como una de las más importantes en el Mediterráneo, convertido ya hoy en un “lago de la OTAN“ , en un “cementerio marino“ para miles de trabajadores, mujeres y niños, de ese ejército de reserva mundial que se ve forzado a “cambiar de país como de zapatos“. Se calcula que el 40% de la población mundial “tendrá que votar con los pies“ en la los próximos 10 años por la agudización en el deterioro de las condiciones económicas, sociales y ecológicas derivadas de esa mercantilización global de lo vivo, humano y no humano.

El estribillo del himno de Andalucía…”Sean por Andalucía libre, España (“los pueblos” contra-cantan algunos) y la humanidad...” al igual que aquel otro, nacido de la Comuna de París de 1871, que dice ”El género humano es la internacional…” adquieren aquí y ahora un sentido pleno y señalan nuestra primera gran tarea en el qué hacer hoy: expulsar las guerras del mundo y de nuestras vidas cotidianas, sacando a nuestro país de la OTAN y desmantelando sus engranajes de militarización.

Andalucía vive hoy su mayor disyuntiva histórica.

El peculiar desarrollo del capitalismo español, sus modalidades de “anexión” y “colonización” configuraron Andalucía como un territorio “atrasado”, “extractivo” y componente central del ejército de reserva de mano de obra para garantizar el desarrollo del centro y del norte del país y dependiente de las políticas estatales para garantizar el proceso de acumulación del capital hegemónico y la estabilidad social en todo el país. En el debate sobre Andalucía y Cataluña se olvida el hecho que de que el balance fiscal de Andalucía (recibe más del Estado central de lo que aporta) y de Cataluña (recibe menos de lo que ingresa) hay que vincularlo a que los subsidios recibidos por Andalucía hacen subir los salarios de los andaluces poco productivos y, consiguientemente, los costes unitarios para las empresas andaluzas, con lo que los productos andaluces nunca competirán con los catalanes, no presionarán a la baja los salarios catalanes, no se recibirán inversiones del exterior, la economía andaluza seguirá especializada en mercancías con escaso valor añadido y se demandará fuera todo lo demás. Sin ese papel funcional al capitalismo español e internacional de Andalucía la suerte de las regiones emprendedoras estaría comprometida.

De ahí sólo podemos concluir que si las cosas están así, es evidente que no se puede resolver la cuestión de Andalucía sin resolver la cuestión social a nivel nacional, y viceversa: no se puede resolver ninguna cuestión fundamental nacional sin resolver la cuestión de Andalucía.

Ese papel de asimetría funcional se mantuvo innovándose, igualmente, en el proceso de los años 70 de integración atlántica de países como España, Grecia y Portugal. La incorporación posterior a la Comunidad Económica Europea La integración neoliberal de Europa agravó la contraposición entre centro y periferia que existía con anterioridad. El mapa geográfico de Europa que se fue dibujando en los años 80 señalaba que el desarrollo se concentraba en un arco que va de Londres, pasando por Amsterdam, Bruselas, Colonia, Frankfurt, Estrasburgo, Mónaco, Berna, Milán, hasta Génova. De ello se deriva un sistema de relaciones económicas europeo en el interior del cual la Europa del sur está subordinada a los mercados ricos del norte de Europa y el Mediterráneo quedaba incluido en una red de relaciones productivo-comerciales que le asigna el papel de suministrador de materias primas y productos manufacturados a bajo costo (con un relativo bajo nivel de relación de intercambio), mientras se incrementa su dependencia por la importación de productos acabados, con tecnología avanzada, tanto industriales como alimentarios.

Además, se preveían nuevas posibles áreas de crecimiento a lo largo de la franja que va de Génova al noreste de España (Cataluña), pero para todas las otras regiones europeas emergía un cuadro de exclusión y marginación. Para los países del sur de Europa, en particular las 2/3 partes de España y de Italia (centro-sur), permanecía y se reforzaba el actual desequilibrio.

La integración en la UE ha supuesto una importantísima cesión de soberanía industrial (desindustrialización) sin compensación alguna; se impulsó un crecimiento económico sostenido en el endeudamiento influyendo en dos sectores muy vulnerables a las crisis financieras: el turismo y la construcción, que permitían garantizar beneficios del superávit financiero del capital exterior. Esta situación creó una modernización en la dependencia que llevó a un enorme endeudamiento público y privado y déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente. En ese terreno abonado se gestó un denso proceso de financiarización-especulación-corrupción derivado de las reformas estructurales de la Troika (privatización de los bienes públicos y desregulación del mercado de trabajo, por ejemplo) no mejoran las perspectivas de crecimiento a largo plazo, como se dice, sino todo lo contrario.

El PSOE ha podido configurarse como el instrumento político-administrativo de restauración-innovación y perpetuación de esa situación durante más de 35 años, con una hegemonía limitada del PP en las capitales y ciudades grandes, hasta la explosión de la crisis de 2008-2009.

Según los últimos informes de Eurostat, Andalucía ha perdido diez puntos en la convergencia con la media de la Unión Europea entre 2007-2013, volviendo de nuevo a los últimos lugares de la clasificación. Esto no sólo señala un duro fracaso del proceso de “modernización” y “convergencia” de Andalucía. Las expectativas generadas por Susana Diaz para conseguir el apoyo de sectores importantes de las capas medias-bajas no son compatibles con los vínculos con la UE y con los intereses de las élites económicas, que si no se realizan crecerá aún más el distanciamiento entre aquellas expectativas y la propia acción de gobierno.

Para realizar las reformas económicas neoliberales exigidas para la continuidad del Euro y del sistema financiero y bancario continental es necesario según la J.P. Morgan norteamericana una gran reforma política. Los países del sur de Europa, en opinión de una de las entidades financieras responsables de la mayor estafa en la historia del capitalismo norteamericano, no volveran a crecer si no se liberan de la fuerte influencia socialista de sus constituciones. Unas constituciones que nacieron tras la derrota del fascismo y en un momento en el que los partidos de izquierda tenían una especial fuerza política. Esto generó un sistema político basado en gobiernos débiles, un estado central débil respecto a las regiones, la protección constitucional de los derechos laborales, el clientelismo difuso para conseguir el apoyo social y, concluye el banco, el derecho a protestar si se dibujan cambios que no se acepten no se resolverá sin radicales reformas políticas. Ellas son necesarias y de todos modos seguramente prioritarias respecto a las económicas. Una reforma que permita al poder ejecutivo “decidir“ el programa de gobierno escrito en otro lugar, en Frankfurt-Washington-Bruselas, las sedes de la Troika.

Un programa del capitalismo alemán que tiene un detallado futuro para los países del sur de Europa y que está ejecutándose en Grecia: Zona Económica Especial (reducción del 20% de los costes de los productos a base de salarios de 300 y 400 euros mensuales con jornadas de 12 horas de trabajo diarias) dirigidas directamente por funcionarios alemanes y adláteres mediante institutos fideicomisarios de privatización de los recursos públicos (en base al modelo “Treuhand” que liquidó a todo un país, la RDA). El Plan Estratégico de Internacionalización de la Economía Andaluza Horizonte 2020 presentado recientemente desde el Gobierno andaluz PSOE-Ciudadanos se sitúa precísamente en esa línea de configurar Andalucía como un territorio adecuado a las exigencias de la industria de exportación alemana e internacional ofreciendo una mano de obra con bajos salarios y un alto nivel de desempleo, precariedad y exclusión en estado permanente de excepción.

No es casualidad que el Deutsche Bank elaborara en 2011 un Informe detallado a la Unión Europea y a los gobiernos nacionales de cómo vender el patrimonio público sobre ese modelo alemán y, con especial atención, a la privatización de los recursos y servicios municipales. Después vino la Ley de sostenibilidad y racionalización de las administraciones locales. Todo un proyecto de “acumulación por esquilmación“ que hay que derrotar.

En el marco de una acelerada implosión de la Unión Europea derivada de las políticas de austeridad y deflación salarial impuestas por el monetarismo del euro y una redistribucción de los fondos de la UE a favor de las regiones ricas y en transición, Andalucía ha de optar entre ser territorio de contrarrevolución controlado por Alemania o Francia (Grecia es todo un ejemplo), sirviendo al reciclaje norteamericano o ser uno de los puntales determinantes de la configuración de un nuevo proyecto para el conjunto del estado español, federal y republicano, en el marco de una región de cooperación y solidaridad en un Mediterráneo desnuclearizado, neutral y desmilitarizado.

Antonio Gramsci señalaba algo que creemos que de gran ayuda: “Una reforma intelectual y moral no puede dejar de estar ligada a un programa de reforma económica, o mejor, el programa de reforma económica es precisamente la manera concreta de presentarse de toda reforma intelectual y moral”.

Una nueva perspectiva para Andalucía exige tener presente que un nuevo bloque social compuesto por los trabajadores del sur y del norte, junto a todos los sectores de los sectores medios en proceso de proletarización. ¿Por qué el proletariado del norte debería estar interesado en apoyar el esfuerzo del proletariado del Sur en el intento de liberarse de sus torturadores? Por motivos absolutamente materiales, por intereses comunes de la clase.

Un terreno real alternativo puede permitir una “revolución cultural“ en el marco de un movimiento por la democratización y ecológico-social, una oportunidad para enfrentarse con éxito a la lógica mercantil que impregna los valores del sistema, características que configuran una escala de valores contrapuesta a la predominante en la cultura industrial, de rechazo de la desigualdad, entendida como producto de un orden social más que como resultado de conductas individuales; con una mayor inclinación hacia lo perdurable; con una escasa carga moral atribuida a las instituciones orientadas directamente al poder, poca confianza en lo instituido como cauce para resolver los problemas existentes y con una fuerte personalización de las relaciones sociales o un alto reconocimiento del “valor de establecer unas relaciones de convivencia con la naturaleza, sustituyendo a la precedente actitud de dominio“ como nos ha enseñado Isidoro.

La marcha, comienza, precisamente, acabando con el “ídolo común“ de que la situación actual por la que atraviesa Andalucía no es “natural“. Podemos y debemos cambiarla.

Las clases dominantes en Europa y en España han dado la voz de alarma tras el 20D. El acuerdo suscrito entre PSOE y Ciudadanos, negociado con los poderes del Estado y las finanzas, se configura como el núcleo central hegemónico de la restauración de la crisis abierta en el régimen español. El siguiente paso es vencer la resistencia de la actual dirección del PP. A partir de ese momento se desatará una ofensiva en muchos frentes contra Podemos y las fuerzas que apuestan por una salida democrática y popular a la situación actual, combinando centralidad social y cuestión plurinacional.

Nuestra tarea es construir un movimiento político, social y cultural una a la altura de la disyuntiva que tenemos por delante.

Gracias.

Jaén, 27de febrero de 2016

Francisco Sánchez del Pino

Jaén, Ciudad Habitable