Con Andrés Bódalo, contra los lagartos de aquí y del mundo, por la unidad de las fuerzas que queremos otra Andalucía y otro país decente y digno

No todo lo injusto es ilícito,

no todo lo ilícito es injusto.

Andrés Bódalo Pastrana podría entrar en la cárcel como consecuencia de una condena a tres años y medio de prisión que hunde sus raíces en una protesta llevada a cabo, en 2012, ante el Ayuntamiento del municipio de Jódar. La reivindicación de los vecinos y vecinas: una respuesta institucional acorde a la emergencia social en un municipio que había visto arrojada a más de la mitad de su población al desempleo sin poder ser reabsorbida por la precariedad del trabajo temporero, una vez que había estallado la crisis especulativa del ladrillo.

La estructura de la propiedad de la tierra en Andalucía ha condenado a la desposesión a los habitantes de ese municipio durante generaciones, que han ido transitando junto a o más allá de línea de la pobreza. Sin esa historia no es posible entender que Andrés es hijo de una larga tradición de lucha por la tierra y los derechos de los trabajadores y las trabajadoras llevada a cabo desde Jódar. Valga citar la “curiosidad” de que cuando Marx y Engels publicaban su Manifiesto Comunista en los primeros meses de 1848, el Alcalde de Jódar y su población trabajadora estaban haciendo marchas a pie para exigir que el Marqués-Conde de Salvatierra, propietario de la villa, cediera tierras a quienes no las poseían, abundando las huelgas y disturbios en las décadas posteriores por los engaños sufridos por la población.

Acabar con esta cultura de protesta ante lo inaceptable ha sido siempre una prioridad para los que mandan. El PSOE de Jódar y provincial se han marcado siempre el objetivo de derrotar a los trabajadores manuales de Jódar como condición para domesticar al conjunto del movimiento obrero de la provincia. Y se ha intentado todo: desde la emigración hasta la llamada “modernización” del campo pasando por la represión directa. Por ello, en aquellos lugares de la provincia de Jaén donde existe una izquierda de abajo fuerte y no sometida por el PSOE y su sistema, los alcaldes de dicha formación destacan por su especialmente marcado autoritarismo. Su tarea no es sólo la de someter a las gentes sino impedir por todos los medios la unidad de las clases trabajadoras y las capas populares.

En el contexto de los hechos que dieron lugar al juicio celebrado en la Audiencia Provincial que terminó con la sentencia de cárcel para Andrés y tres compañeros más del SAT, el Alcalde del PSOE de la localidad de Jódar no sólo había visto perdidas varias denuncias penales contra miembros del SAT sido que, además, fue condenado por vulneración de los Derechos democráticos fundamentales al intentar impedir la celebración de un Pleno a petición del grupo de la izquierda en la oposición, sino que mediante la argucia de la aprobación de una Ordenanza de Publicidad Exterior inició un proceso de sanción contra todos los afiliados del SAT que trataban de anunciar los actos públicos necesarios para denunciar la grave situación de miseria y de paro estructural en la localidad. Una situación que llevó a que fuera condenado en 13 sentencias en procedimientos en la vía contencioso-administrativa por impedir la libertad de expresión y reunión y la consiguiente anulación de las sanciones de multa de 1.500 Euros impuestas a los sindicalistas expedientados.

Sin un proyecto propio en un país sometido a la lógica de acumulación en los “centros” de la Unión Europea, las elites funcionales a los mismos (con la complicidad política del PSOE en Andalucía) han facilitado la puesta en marcha de un modelo cuya única posibilidad de desarrollo han sido la actividad especulativa ligada a la corrupción y la provisión de recursos primarios desde una agricultura “modernizada” (sin vinculación con las necesidades territoriales) Deshecha la ilusión y estallada la crisis de la mayor estafa de la historia del capitalismo (2008-2009), la respuesta no ha sido otra que hacer pagar sus consecuencias a las clases trabajadoras y capas medias de nuestro país y nuestra provincia, uniendo a ello la “necesidad” de desactivar la movilización con todos los medios administrativos y penales. No se trata simplemente ya de la sistemática sanción económica como factor de desmovilización, sino directamente de la entrada en prisión de algunos de sus militantes. En un momento de crisis económica, social y política, los que mandan redescubren el principio que las democracias “no son gobernables”, actualizando el principio básico del ciclo abierto a partir de los años setenta del siglo pasado por la Comisión Trilateral. En consecuencia, la política entra en una nueva etapa de bonapartismo como posibilidad de garantía de las políticas de castigo, lo que requiere una nueva forma de pensar la situación.

Derrotar a los trabajadores y trabajadoras andaluzas es esencial para la restauración de un capitalismo español sometido a los intereses del neomercantilismo norteeuropeo. De la posibilidad de desarrollar una perspectiva que sustraiga al conjunto del país de esa lógica depende cualquier horizonte para las clases populares andaluzas. De ahí que se impongan el reto y la necesidad de construir la unidad de todas las fuerzas y movimientos de la provincia de Jaén para construir una nueva esperanza para la misma, con una propuesta política que recupere el planteamiento de otro modelo económico y social para la provincia y de democratización en el marco de una perspectiva de futuro para Andalucía que tenga en cuenta la necesidad de un proyecto de país diferente para España.

Criminalizar a quienes han puesto algo de su parte para contribuir en este sentido es la iniciativa de los que mandan. Deslegitimar la tarea colectiva a partir de condenas a personas señaladas es una de las principales herramientas. A esos plumíferos a sueldo del Palacio del poder que ignoran que las palabras sólo sirven cuando son más dignas que los silencios queremos recordarles la leyenda que contamos cuando hablamos de Jaén. En nuestra ciudad, fue un preso quien derrotó al Lagarto que a finales del siglo XV aterrorizaba a los pastores y a las personas que iban a por agua al barrio de la Magdalena, sometiéndolos a un pánico unido a la imposición de carencias en el acceso al agua y de destrucción de las fuentes de alimento y vestido provenientes de las ovejas. No será aquí y ahora un preso sólo al que tenemos que hacer un llamamiento, sino a ese horizonte de futuro en común del que forma parte un posible preso futuro. Con él, toda la solidaridad; de él, esperamos una contribución como uno más (en libertad) a la causa de derrotar al nuevo Lagarto que se enseñorea.

Con Andrés, contra los lagartos de aquí y del mundo, las personas que queremos un país, una provincia y una ciudad decentes tenemos una cita a la que no podemos faltar el próximo sábado.

En Jaén, a 15 de marzo de 2016

Consejo Local de Jaén, Ciudad Habitable